martes, 21 de octubre de 2014



Bienvenido!,
dorado otoño,
suave aliento de la muerte,
cobijas la madre tierra
con el regreso de errantes hijas.
*
La paz atrapa el mundo,
la muerte muestra
su rostro más humano.
Sentada con el marrón de su manto,
nos dice con voz de madre,
el fugaz soplo de la vida.
*
Escucharla aleja el miedo,
ahora suena,
comprensión y susurro,
maestra antigua
de la niñez perdida.
*
“El cambio
es el comienzo
de vuestra infinita realidad”
“aceptarlo enseñará
la magia permanente de la vida”
*
“Yo solo os anuncio
el comienzo de la muerte
el inicio del final.
El calor es un recuerdo,
el frío apenas un anuncio”
“Hoy soy la consejera
de vuestras ilusiones”
“Nada os quitaré”
“El miedo será después”
“Hoy bebéis
la alegría dorada
de vuestras cumbres”
“El mar anuncia
el suave rumor
de espumosas olas”
*
Y la muerte se fue
y nos quedó el otoño,
amable anciano,
duende de los vientos,
voz apacible de suspiros,
hombre de cielos grises,
elegante brisa del sur.
*
La miel de sus ojos,
refleja
la cadencia sin prisa
de una hoja abandonada,
sus brazos y manos
como ramas desnudas,
acarician el viento
de una vida enamorada.
*
Sacudiendo su abrigo vegetal,
el amable anciano,
comenzó a pararse,
le dio a cada segundo
la pausa de un milenio,
Abrazó con su mirada,
un océano de humanidad
*
Era un árbol eterno,
enorme,
nuestra mirada
se perdió en el cielo.
Y desde allí nos dijo,
en la eternidad
de nuestra espera,
solo esto dijo:
“EL CAMBIO ES LA VIDA
EL MOMENTO
APENAS UNA CIRCUNSTANCIA”
*
Y nos dejó el otoño,
Y regresó la muerte